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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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04 Abril 2020 04:00:00
Los verdaderos héroes
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La comunidad mundial hoy más que nunca se mantiene unida en un solo pensamiento: Salir adelante y derrotar a un enemigo común, un nuevo virus que ha venido a alterar -se quiera o no- nuestra existencia.

Hemos sido testigos por semanas cómo van transcurriendo los días y cómo se está enfrentando la crisis de salud, desde el lugar que cada uno de nosotros lo esté haciendo.

La mayoría, nos encontramos en nuestro hogar, no precisamente disfrutando el encierro obligado o voluntario, pero en ambos casos, necesario. Hay que decirlo: este aislamiento social nos está permitiendo realizar tareas en casa a las que quizás no le dábamos tanta importancia, como lo es, por ejemplo, la revisión de documentos para poner en orden todo lo que requiere hacerlo, o bien seleccionar cosas que sin querer vamos guardando y que no utilizamos.

Lo importante es ocupar nuestro tiempo y ocuparlo bien. Cada quien poniendo en práctica sus habilidades, sus gustos, su creatividad. Hay tantas formas de pasar los días de encierro con calidad sin sumergirnos en pensamientos negativos ni hacer caso a toda la desinformación que nos llega por medio de las redes sociales.

La tecnología, ha sido en estos momentos un gran aliado en nuestro encierro. Hemos tenido la oportunidad de ver a nuestros seres queridos sin importar la distancia que nos separe; platicar con ellos, ver a los nietos cómo realizan sus deberes escolares. Una experiencia maravillosa que se está viviendo en una nueva forma de cercanía y presencia.

Aunque hay que decirlo, está también el abuso que se hace de las redes sociales por personas torpes e insensibles a lo que estamos pasando, subiendo videos, mensajes y toda clase de barbaridades. Creen que todo lo que les llega tienen que reenviarlo. No se dan cuenta de que, si se saturan las redes, podría colapsar el internet.

Los seres humanos somos vulnerables y nadie escapa de una enfermedad, de un problema económico o social. Nunca se sabe en qué momento nos vamos a enfrentar con algo inesperado. Es lo que nos está sucediendo.

La aparición del coronavirus o Covid-19, de ser epidemia, vertiginosamente se convirtió en pandemia, nos hemos dado cuenta de la fragilidad del ser humano.

Cuánta tristeza, angustia y muerte está dejando a su paso tan terrible problema de salud. Ha logrado poner en evidencia aún a países considerados poderosos. ¿Qué se puede esperar en los que no lo son?

Hemos observado en tiempo real, a través de los noticieros que nos traen la información a los hogares, hospitales que no cuentan con equipamiento adecuado. No hay ningún hospital con suficientes camas, respiradores y todo lo que se requiere para hacer frente a una situación como la que se está presentando.

Sin embargo, pese a todas las deficiencias que han salido a flote, que pone en evidencia políticas administrativas y de gobiernos, una luz ha iluminado desde el primer paciente atendido los hospitales. Esa luz es y seguirá siendo la labor de médicos, enfermeras, especialistas y de todo el personal de la salud.

Ha sido una labor titánica la que han realizado. Exhaustos por las noches en vela, por los momentos de angustia por tener que trabajar con las “uñas” poniendo sus conocimientos, su esfuerzo, su amor a la profesión elegida un día por convicción. Por el juramento Hipocrático, que significa ética, amor al prójimo y entrega y que dista mucho del juramento de hipócritas que realizan políticos ante una Constitución o una Biblia.

No se han escatimado los aplausos de ciudadanos que, recluidos en sus hogares y desde sus balcones, se unen en señal de agradecimiento a todos los profesionales de la salud.

Reconocimiento sencillo pero externado desde el corazón.

Todos estamos conscientes que hay personal que se ha contagiado y algunos han fallecido en cumplimiento del deber. Nos duele lo que está ocurriendo y más nos duele el que se hayan escatimado recursos para dotar a hospitales de lo urgente y necesario ante lo que se veía venir.

La vida humana no tiene precio; sin embargo, ha habido total desprecio y falta de respeto por parte de un gobernante, a quienes con todo profesionalismo han estado luchando por salvar vidas a pesar de estar expuestos al contagio.

El presidente de México, minimizó el problema y engañó -a los que le creyeron- que los hospitales del país, contaban con todo lo necesario. La realidad es otra.

Dios bendiga a todos los que comparten la responsabilidad enorme de trabajar en bien de los enfermos. A nuestros héroes, los verdaderos héroes, los profesionales de la salud.
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